Luis Ammann abrazó desde muy joven los grupos en torno a la enseñanza de Silo y rápidamente formó parte de la tríada inicial que el fundador del Humanismo desarrollará en Buenos Aires.

En la década del 80 Luis fue clave en el armado del Instituto Synthesis que tuvo a cargo la prodigiosa tarea de resumir y esquematizar las extensas jornadas que diera Silo en la griega de Corfhu de mediados de los 70.

Aprovechandose de su exquisita pluma de gran escritor y periodista, Luis era un amante de su profesión que nunca dejó de lado junto con su militancia humanista, en 1980 se publica el libro Autoliberación que llevó su firma y su sello y que fue pilar en varias generaciones de Humanistas que se formaron con ese aporte.

Principal referente de la campaña por la anulación del Servicio Militar Obligatorio, llevada a cabo mediante la recolección de firmas en toda Argentina por parte de La Comunidad para el Desarrollo Humano, acción que serviría de base para la creación del Partido Humanista del cual sería uno de sus fundadores.

Varias veces candidato a presidente, diputado y además secretario general, Luis dedicó su vida al desarrollo del organismo político del humanismo siendo uno de los impulsores de la Internacional de Partidos Humanistas y promoviendo siempre el acercamiento a otras fuerzas progresistas.

El periodíco El Humanista dirigido por él, llegó a tener una importante tirada y se vendía en los kioscos en la ciudad de Buenos Aires, logrando un alcance inédito en cuanto a publicación humanista se refiere.
Su última aparición política destacada fue su candidatura a la presidencia en alianza con el Partido Comunista en 2007.
Amigo de sus amigos, junto con su eterna compañera Nélida Rey, eran unos anfitriones únicos en su departamento de la calle Montevideo en el centro porteño, donde cientos de amigas y amigos buscaban refugio y los sabios consejos de este matrimonio maravilloso.
Las nuevas generaciones admiraron a su hijo Alberto, protagonista de variadas series internacionales, y Luis contaba orgulloso como en el barrio lo reconocían como el padre del actor Alberto Ammann.

Los últimos años fueron especiales para Luis ya que se dedicó a pulir el Autoliberación, a reeeditarlo y a seguir acompañando con su maravillosa pluma los quehaceres político de Argentina y el mundo.

Lo que conocimos a Luis y tuvimos la dicha de compartir una charla, un almuerzo o un café no olvidaremos su mirada clara, su cariño, su amor y sobretodo esa fuerza que era capaz de transmitir y la entereza con la que encaró toda su vida.