Ene 15, 2025
Declaración Pública
Los y las Humanistas repudiamos la injusticia cometida contra Gustavo Gatica en tribunales, y solidarizamos afectuosamente con él, su familia, amigos, amigas y compañeras, compañeros.
Al mismo tiempo, denunciamos las deslealtades políticas del ejecutivo, encabezado por el presidente Gabriel Boric, y del congreso nacional, en contra la ciudadanía, en especial aquella dispuesta a relevar públicamente los atropellos y los abusos que padecen las mayorías, manifestándose y movilizándose en las calles de nuestras ciudades.
En particular, exigimos la revocación de la ley de Gatillo Fácil, que en voz de la jueza Cristina Cabello, en el juicio contra el ex oficial Claudio Crespo, no sólo permite destruir los ojos de los manifestantes mediante el uso de las escopetas antidisturbios, sino que es permitido a las fuerzas estatales usar armas de fuego, para asesinar a quienes enfrenten la represión policial en una manifestación ciudadana, otorgando impunidad penal, aunque se acredite la participación del inculpado, bajo el articulado que define “legítima defensa privilegiada” de quien usa el armamento. Por lo tanto, deja como responsabilidad de las víctimas, demostrar el incumplimiento de la ley de parte de estos agentes del Estado.
Condenamos toda ley que legitime la violencia y debilite el valor central de la vida humana, porque toda sociedad que daña a una persona se daña a sí misma. Desde una ética humanista, afirmamos que no hay seguridad sin dignidad, ni orden sin respeto irrestricto a los derechos humanos.
En cuanto a las actuaciones del Poder Judicial, hoy totalmente deslegitimado por una trama de corrupción indefendible y de una arbitrariedad manifiesta que favorece a los delincuentes ABC 1, manifestamos nuestro estupor por su emplazamiento deshumanizado, su desconexión con la realidad del país, y su indiferencia frente a su obligación como poder estatal, de equilibrar la cancha, defendiendo a los débiles abusados, en el contexto de un momento histórico en que prevalece la ley de la selva, donde los poderosos hacen y desasen con total impunidad. La situación actual deja en entre dicho la creencia cultural, social y política, que la justicia es imparcial, sin sesgo, y en este escenario insufrible, volvemos a exigir que los puestos en los tribunales respondan al poder soberano del pueblo, y por tanto, sea este poder quien los elija en votación directa.
Frente al deterioro actual de nuestra sociedad, nosotros seguimos planteando las cuestiones de fondo, y exigiendo la ampliación de la participación directa y vinculante de la ciudadanía en las definiciones relevantes de la sociedad chilena. En ese camino, reivindicamos la denuncia pública de los abusos y la lucha noviolenta de las trabajadoras, trabajadores, desempleadas, desempleados, jubiladas y jubilados.
¡Arriba las y los que luchan!
Redacción colaborativa de militantes humanistas:
Rosario Ramírez, María Angélica Alvear, Guillermo Garcés, Leticia García Farías, Juan Enrique Prieto.