(Imagen hecha con IA).
Agosto 6, 2026.
El dicho popular dice “el que se arrepiente se salva”. Lamentablemente no calza con la realidad actual en Chile. Haber votado mayoritariamente por este gobierno de ultraderecha, dándole mayoría en el congreso, no permite que el arrepentimiento que hoy reflejan las encuestas, que quitan el apoyo ciudadano a Kast, mueva favorablemente la situación social de política pública y de economía real, aquella de la que dependen las posibilidades de una vida digna a través del propio esfuerzo cotidiano de los trabajadores y trabajadoras del país.
Estamos, nuevamente, frente a una situación de conflicto entre la clase política y aquellas que supuestamente ellos representan; se evidencia que esta casta político-mercantil, privilegia los intereses de la élite social y económica del país, por sobre los intereses de la población trabajadora, de estudiantes, de las personas desempleadas y jubiladas.
Estamos nuevamente enfrentados al falso relato de la ley del chorreo, esta ideología pinochetista que plantea que si los ricos son más ricos mejoran la situación general del país y con ello se favorecería la empleabilidad y los sueldos de la gente trabajadora; tal situación, históricamente se ha comprobado como una farsa, una historia incumplida, que aberrantemente le pide a la ciudadanía que acepte que la gigantesca desigualdad social en nuestro país, es muy favorable a las necesidades de las mayorías. Así, los que están en el poder imponen una sociedad de privilegios para una élite de súper ricos y condenan a las mayorías asalariadas a una situación de supervivencia día tras día.
Las opciones de cambio de rumbo
En este contexto, es importante restablecer la discusión respecto a la relación entre capital y trabajo, que es el primer tema de fondo en la necesaria agenda de trabajo para los colectivos que articulan las teorías para la acción territorial y comunitaria, buscando politizar y dar herramientas técnicas a la ciudadanía, que apunten hacia una mejora de la situación general, tanto social como política y económica.
Por otra parte, un segundo tema de fondo, es reconocer el cambio de momento histórico, que define las relaciones en una lógica de poder, es decir, no existen reglas generales sino que las relaciones políticas, sociales y económicas, se resuelven hoy de acuerdo al grado de poder que sustentan las partes que están en tales disputas de las cuestiones relevantes para la definición del tipo de sociedad en la que se vive; tal situación, se reconoce tanto a nivel de las relaciones entre países, como también en las relaciones que se dan al interior de cada nación, por tanto, la violencia multifacética ejercida desde el poder es en definitiva lo que actualmente determina cuáles son las reglas con que conviven los diferentes estamentos de la sociedad.
Y en este desastroso escenario, es válido preguntarse ¿cómo se recupera la población avasallada, de su propio descorazonamiento, de sus errores electorales, de su falta de fe en que el cambio es posible, de su falta de convicción en que su acción o su inacción determinan el futuro para todas?
Así las cosas ¿cuál es la salida para la situación actual de la gente?; ¿será acaso totalmente necesario comprender el estado real de la situación actual?
Es probable que la respuesta a esta disyuntiva sea determinante pues, en este cambio radical de etapa histórica, no se podrá encontrar la respuesta estratégica ni su representación en una imagen de sociedad a la que se aspira, si no se mira la realidad y se le comprende estructuralmente. Desde tal comprensión, es posible que se abra la posibilidad de concebir una nueva imagen de futuro movilizadora, que establezca un nuevo paradigma, un nuevo tipo de organización social y política, restableciendo la energía necesaria para colocar en marcha una nueva movilización social de base, acorde con las características de los nuevos tiempos, abriendo un futuro para las sociedades humanas.
Redacción colaborativa:
M. Angélica Alvear Montecinos, Guillermo Garcés Parada
Comisión de Opinión Pública
Partido Humanista