1. Es una decisión apresurada y fuera de toda lógica en contexto de pandemia, que pone nuevamente en segundo plano al ser humano, al privilegiar continuar con una práctica del sistema de aseguramiento, obviando la mayor profundización de la desigualdad que esta emergencia sanitaria ha visibilizado. La pandemia ha dejado en evidencia abismantes y crueles diferencias en cuanto a los accesos de los y las estudiantes a los medios tecnológicos necesarios para el desarrollo de la educación a distancia, además de las limitaciones que han denunciado las familias al no poder brindar apoyo adecuado a sus hijos, esto por factores económicos, sociales y/o emocionales. Lo anterior, cuestiona la validez de un instrumento estandarizado, que no se hace cargo de las diferencias ahora materiales y de acceso. Darle el carácter de “diagnóstico» no justifica su aplicación, pues el diagnóstico es un proceso del cual los colegios tendrán que hacerse cargo, para rediseñar la enseñanza, donde el dato SIMCE será insignificante para la realidad del grupo y de cada niño, niña y adolescente.
  2. Considerando que la licitación SIMCE por el periodo 2019-2020 quedó cerrada el año pasado, pareciera que su aplicación tiene más sentido en tanto al cumplimiento de un acuerdo comercial, que una necesidad del sistema educativo en tiempos excepcionales.  El presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, puso sobre la mesa la existencia de intereses económicos por detrás de la decisión. Lo que guarda lógica con todas las medidas pro-empresa que ha tomado este gobierno criminal. En esta normalidad, instrumentalizar a los estudiantes se condice con el accionar violento contra la infancia (SENAME) y los adolescentes presos políticos.
  3. Mientras el sistema de salud colapsa por las inadecuadas e inoportunas medidas y acciones gubernamentales, sumadas a la ya permanente falta de insumos, camas, respiradores y personal sanitario, exigimos redestinar los fondos SIMCE a estas prioridades. Vemos cómo nuevamente la empresa está antes que el ser humano.

Los y las Educadores Humanistas planteamos la inutilidad de una medición estandarizada que no dialoga con la diversidad y que, en medio de esta pandemia, es un nuevo dispositivo de control y violencia sistémica contra las personas: 

  • Contra los niños, niñas y adolescentes que necesitan paz para enfrentar la preocupación de saber que pueden morir si ellos o sus familias se contagian;
  • Contra las familias que angustiadas no logran responder a los requerimientos escolares; 
  • Contra los directivos y docentes, que presionados por sostener sus empleos, bajo amenaza de no transferir recursos por subvención, han aprendido aceleradamente nuevas formar de instruir.

Ministro Figueroa, cuando fuerzas algo hacia un fin produces lo contrario, sordo a las familias, a los docentes y a los estudiantes, provocará mayor angustia y desaliento, con esta mal pensada decisión. Retroceda, aún está a tiempo.

FRENTE DE EDUCACIÓN PARTIDO HUMANISTA

#NoAlSimce #FinAlSimce