Es posible que en un mundo ideal todas las propuestas ideadas por el Ministro de Salud, Jaime Mañalich, surtieran efecto y a esta hora ya estaríamos todos compartiendo cafés y bebiendo cervezas con nuestros cercanos en las terrazas de algún mall capitalino inaugurado por Lavín. Probablemente los estudiantes hubieran vuelto a clases el 27 de abril y estarían repasando los contenidos de la próxima evaluación grupal que tendrán que rendir frente a sus compañeros y compañeras en el colegio la próxima semana, la curva al fin se aplanó, pues logramos superar la meseta del caos. Luego de todo esto en la prensa internacional nos compararían con Alemania y los llamados para felicitar al ministro no pararían, incluso Trump, si el propio presidente del país con mas contagios de COVID-19 en el mundo, llamaría al presidente para pedirle consejos, todo esto producto de que finalmente, el virus sí se puso “buena onda”.

Pero no, ayer despertamos con 2.660 nuevos casos de corona virus, totalizando 34.381 personas contagiadas y 12 fallecidos más para la cuenta oficial. Este virus ha demostrado lo que los y las humanistas hemos dicho hasta el cansancio, “el sistema de mercado pone al dios dinero por sobre las personas y nada bueno puede salir de eso”. El resultado de esta ecuación es: contar con un sistema de salud colapsado alcanzando un 87% de ocupación de las camas críticas en la Región Metropolitana que agrupa a más del 70% de contagios del país. Sumado a esto tenemos una crisis económica de proporciones ad portas, con un gobierno que pareciera disfrutar con el cuenta gotas presupuestario. Esto quedó demostrado después de que aplicara veto presidencial para que el Congreso aprobara o no, la ayuda fiscal que ascendería a los $65.000 pesos para llegar a los $45.000 al termino de 3 meses, situando a miles de familias bajo la línea de pobreza y todo gracias a la generosidad del ministro Briones y su billetera.

Las y los humanistas creemos que los responsables y causantes de la situación actual son el Presidente de la República, Sebastián Piñera, y sus ministros, cada cual en su respectiva área, quienes desde mucho antes del 18 de octubre pasado no han dado el ancho, para las soluciones ni mucho menos para proponer al país una salida que ofrezca seguridad y bienestar para todas y todos. Muy por el contrario solo ha entregado errores, falta de información, reacciones tardías y medidas insuficientes.

Como humanistas colocamos al ser humano como valor central, promovemos la igualdad básica de todos los seres humanos, al mismo tiempo que reconocemos su diversidad. Por consiguiente, una salud de buena calidad para toda la población es un imperativo moral y no aceptamos el argumento de la falta de financiamiento para ella, ni crisis pandemica mundial que esté por encima de esto.

Por ello es que proponemos lo siguiente:

 

  1. Cambiar la Constitución de 1980 a modo de explicitar el derecho a la salud: Los humanistas proclamamos el derecho a la salud, y no sólo el derecho a optar por un sistema de atención indicado en la constitución del 80. Esto significa, una real preocupación por la prevención, la atención, la calidad de esta atención, por la universalidad, eficacia, eficiencia, equidad y humanidad de ella, que nos conduzca a un creciente bienestar físico, psíquico, social y ambiental que involucre a todos los seres humanos sin distinción. Proponemos cambiar el derecho constitucional mencionado explicitando nuestro derecho a la salud.
  1. Aporte del 7% al Sistema público de salud por parte de todos los trabajadores: Proponemos que el 7% de cotización obligatoria en salud vaya en forma íntegra al sistema público de salud. Si todos los chilenos cotizamos en este sistema, los beneficios serán generales. El estado, no se transformará en el dueño de la salud, sino que será el administrador del sistema de salud de la gente. La medicina privada continúa existiendo como un adicional por sobre el sistema público.
  1. Mejorar las remuneraciones y las condiciones de trabajo a los trabajadores y trabajadoras de la salud. La valoración del rol del trabajador en salud debe traducirse en una mejor remuneración. Los trabajadores de la salud y de la educación deben ser especialmente valorados por su rol social.

Los y las humanistas, esperamos que esta crisis no la sigan pagando las trabajadoras y los trabajadores de la salud, ni nadie que por falta de asistencia muera a acusa de esta pandemia.

 

Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas.

Angel Abarca, Delegado Nacional, Equipo Coordinador Nacional.