Esta semana Cuba y Estados Unidos reanudaron sus relaciones diplomáticas. Tras 54 años de completa distancia, ambos gobiernos aseguraron que esto sería una decisión que beneficiaría a ambos pueblos, con un alto interés por una mutua integración. Sin embargo para el caso de Chile, esta semana recordó que aún no solucionamos nuestro conflicto con el vecino Bolivia y que ni siquiera hemos establecido un verdadero diálogo, manteniendo bien cerrada la puerta que da paso a una efectiva integración regional. Tomás Hirsch, vocero y vicepresidente del Partido Humanista, profundiza sobre este tema en la siguiente entrevista.

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Imagen de elnacional.com.do

¿Qué te parece que Cuba y Estados Unidos hayan restablecido sus relaciones diplomáticas?, ¿crees que es una señal positiva en temas de integración y derechos humanos para América?

Creo que es una señal muy importante, sobre todo como gesto de avanzar en un proceso de integración y de dejar atrás los resabios de la Guerra Fría. La falta de relaciones diplomáticas y sobre todo el bloqueo de norteamericano sobre Cuba, es algo totalmente anacrónico; fuera de época y rechazado por el planeta entero. En la última votación en Naciones Unidas 188 países de 191 rechazaron este bloqueo norteamericano, por ser totalmente ajeno a la legislación y al derecho internacional, por lo tanto me alegra el restablecimiento de relaciones y sobre todo, porque permite un dialogo para terminar con este absurdo e histórico bloqueo.

Por lo tanto, esto es un motivo de alegría, esto va a ir en beneficio de ambos pueblos y en beneficio de la región latinoamericana en general, puesto que le abre nuevos pasos para profundizar en su propia integración.

Este restablecimiento se produce en medio de un conflicto mundial mayor. ¿Levanta sospechas esta decisión de Estados Unidos?

Acá hay dos motivaciones que están operando. La primera es el rechazo mundial que ha habido a este bloqueo. Insisto: 188 países lo rechazan y tres se abstienen. Es decir corresponde a una situación que no se puede sostener más. Pero hay también una motivación económica y no hay que ser ingenuos en ese sentido. Cuba se ha abierto a la inversión extranjera y hoy día hay países que están proyectando decenas de miles de millones de dólares en inversión, sobre todo en el área del turismo, la minería, la agricultura y el comienzo de un desarrollo industrial. Entonces EE.UU. no se quiere quedar fuera y por lo tanto, los empresarios norteamericanos han estado presionando porque es un mercado que les interesa y en el cual no quieren quedar ausentes.

Pasando a otro contexto, pero bajo el mismo tema, podríamos decir que naciones con intereses políticos y económicos diferentes pueden establecer el diálogo. En ese sentido, ¿qué te parece que Chile no sea capaz de llevar una relación de diálogo con Bolivia?

En primer lugar hay que decir que EE.UU. ya tenía desde antes una relación muy intensa con China; una relación de miles de millones de dólares de inversión. Por otro lado, en Vietnam tiene un plan de inversiones gigantescas, siendo un país con el cual estuvo en guerra y donde murieron más de 800 mil soldados norteamericanos y donde mataron a más de un millón de vietnamitas, por lo tanto el comercio y las finanzas parecen ser ciegos y entonces se hacen todo tipo de negocios.

En el caso de Chile, parece que somos un país que no entendió la importancia de la integración. Seguimos distanciados de América Latina, seguimos manteniendo un conflicto con Bolivia, hemos tenido que acudir a La Haya por decisión peruana para resolver el conflicto con ese vecino. Ojalá estas sean señales para que el gobierno de Chile entienda que tenemos que avanzar hacia la solución de nuestro diferendo y de nuestra distancia con el resto de la región; que tenemos que avanzar en el camino de la integración. Pero además, tenemos que mirarnos en casa. He visto al señor Walker y a otros personeros diciendo que esperan que se termine la dictadura cubana, que llegue la democracia, y en Chile tenemos mucho en que avanzar. En Chile todavía tenemos una constitución de la dictadura; somos el único país del mundo que 25 años después de terminada la dictadura, seguimos teniendo esa misma constitución. Tenemos un sistema binominal que es profundamente antidemocrático, así es que en nuestras relaciones internacionales, pero también en relación a este tema, dentro de nuestro país es mucho lo que tenemos que hacer.

¿Puedes contarnos de qué manera concreta podríamos avanzar en este sentido?

Muy preciso: si entendemos que tenemos que solucionar nuestros temas en conjunto y que Bolivia tiene un problema pendiente con su mediterraneidad, Chile tiene que hacer todo lo necesario para contribuir a una solución. Desde la mirada humanista, Chile tiene que darle una salida soberana a Bolivia al océano Pacífico. Eso es posible, eso es sobre todo una decisión política. Luego habrá que estudiar técnicamente cuál es el mejor camino, la mejor vía para hacerlo. Pero lo fundamental es una decisión política. Hace 30 años, el 99% de los chilenos, rechazaban esta posibilidad. Hoy, sobre todo entre las nuevas generaciones, hay por lo menos un 20-30% que está de acuerdo con buscar una salida que signifique que Bolivia tenga acceso soberano al océano Pacífico. Ese es el camino, ese es el gesto, esa es la señal que Chile debe dar para demostrar que queremos avanzar en caminos de integración.

Cuando mencionas los caminos para darle salida soberana a Bolivia al océano Pacífico, ¿cuáles son esas posibles vías?, ¿hablamos de un enclave, de un puente, de qué?

Esa es una cuestión que tienen que resolver los técnicos especializados, pero lo importante es la decisión política. Ahora, podría ser un enclave marítimo y una pasada a través de Chile, podría ser una carretera con un puente, que permita que Bolivia esté conectada físicamente, podría ser un corredor, en fin…hay que buscar el mecanismo, pero insisto, lo importante es la decisión política anterior.

Durante la semana pasada, más de 150 países se reunieron en la III Conferencia mundial contra la proliferación de las armas nucleares, que se realizó en Viena, Austria. Con el objetivo de examinar las consecuencias humanitarias del uso y proliferación de las armas nucleares en el mundo, en la conferencia se lograron importantes avances respecto de alcanzar un tratado que firme la prohibición y eliminación definitiva de ellas. Juan Gómez, humanista miembro del equipo “Brigada de Paz”, asistió a esta conferencia y a continuación nos comenta detalles del encuentro.

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Foto de www.fas.org

¿Puedes contarnos de qué se trató la III Conferencia mundial contra la proliferación de armas nucleares en la cual participaste?

La Conferencia de Viena es la tercera de una serie de conferencias sobre el impacto humanitario de las armas nucleares. La primera se realizó en Oslo, en Marzo de 2013, y la segunda en México, en febrero de este año. El gobierno de Austria, alentado por el éxito de las dos primeras conferencias, convocó a esta tercera para el 8 y 9 de diciembre con el ánimo de no solamente hablar del impacto humanitario sino que además iniciar las conversaciones tendientes a la elaboración de un Tratado de prohibición y eliminación de las bombas nucleares. Asistieron 156 países, incluidos USA y Reino Unido, India y Pakistán, como países tenedores de armas nucleares. No asistieron de entre los mismos Francia, Rusia, China, Israel y Corea del Norte. También asistieron la Cruz Roja Internacional, la Media Luna Roja, víctimas de Hiroshima y de los ensayos nucleares, y alrededor de 160 Ongs de más de 80 países del mundo.

Durante el primer día se habló sobre el impacto humanitario de las explosiones nucleares, sus efectos sobre la seguridad humana, la agricultura, el medio ambiente y el desarrollo, y el segundo día se recogieron declaraciones de 100 países, de los cuales 44 hicieron referencias explícitas a un Tratado de prohibición y eliminación de todas las armas nucleares. Y en general, todos se pronunciaron por su eliminación, dado el riesgo para la sobrevivencia humana.

Para los que no saben mucho sobre nuestro ideal de lucha mediante la No-violencia activa, ¿puedes explicarnos cuál es la importancia de asistir a una conferencia de este tipo?

La importancia de asistir a una reunión de este tipo está en hacer presión sobre los gobiernos para que prohíban y eliminen de forma total y definitiva las armas nucleares, ya que son un peligro inminente para la especie humana, no solamente por un lanzamiento intencional como ocurrió en Hiroshima y Nagasaki, sino por los riesgos de una detonación accidental, como ha estado a punto de ocurrir varias veces. Por equivocación o error comunicacional -como ocurrió con Rusia en la década del 70 y que afortunadamente no se lanzó-, o por un atentado terrorista contra bases nucleares de los países nucleares. Todo este proceso se ha dado a instancias de la sociedad civil, a través de la Campaña Internacional por la prohibición de las armas nucleares (ICAN), que reúne a unas 360 Ongs en 90 países.

¿Cuáles son los puntos principales que rescatas de la conferencia?, ¿cómo la evalúas?

Los resultados de la conferencia fueron bastante tibios, puesto que no se hizo un llamado explicito a negociar un Tratado de prohibición de las armas nucleares, sino que se hicieron referencia a su pronta prohibición y eliminación a través de la artículo 6° del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), actualmente vigente a través de Nacionaes Unidas. Sin embargo, y que como dice su título, se ha logrado que ningún país más tenga armas nucleares -salvo Corea del Norte que se salió del tratado para tenerla.

Cabe señalar que el llamado al desarme que establece el artículo 6° es sólo a la buena fé de los Estados Partes, la cual hasta el momento no ha sido suficiente, ya que en 40 años sólo se ha logrado reducir el armamento nuclear a la mitad. Es decir, aún quedan unas 17.000 armas, de las cuales 1.700 están en estado de alerta máxima, listas para su lanzamiento en un máximo de 5 minutos.

Esta falta de efectos jurídicamente vinculantes, hace que el TNP no haya tenido los resultados esperados. Por eso muchos países  y la sociedad civil en su conjunto, exigen un Nuevo Tratado legalmente obligatorio, aunque sea fuera del marco de Naciones Unidas, como lo fueron las Convenciones de Ottawa -prohibición de minas antipersonales- y Oslo -prohibición de las bombas en racimo- y aunque sea sin la participación de los países nucleares. El único país que lanzó una propuesta de desarme total nuclear en forma concreta y previa a la Conferencia fue Cuba, que lamentablemente no tuvo el respaldo necesario de parte de los países no nucleares. Nicaragua y Costa Rica le siguen de cerca y son los países más fuertes en este sentido. Chile apoya fuertemente un tratado pero de forma más estratégica, atendiendo que las condiciones actuales del escenario internacional, en particular por lo de Ucrania, lo hacen poco factible. En todo caso Latinoamérica, y en particular Centroamérica y el Caribe, son los países más fuertes en sus demandas de prohibición.

Lo rescatable es un compromiso formal de parte del gobierno de Austria en el sentido de seguir las negociaciones por un desarme nuclear hasta que se consiga de forma definitiva. Sólo falta que todos los Estados se sumen a ese compromiso.  Todos esperan además  los resultados de la Conferencia de Revisión del Tratado de no proliferación en 2015, pero se quiere aprovechar el 70° Aniversario de las detonaciones de Hiroshima y Nagasaki (Agosto 2015) para hacer una nueva conferencia, más definitiva, que inicie ya más formalmente las tratativas para una prohibición y eliminación total.

El asunto en discusión no es la defensa del delito como algunos intentan mostrar, eso es estúpido o mal intencionado de decir. Lo que algunos exponemos, es que el tomar la justicia desde la posición del ego (lo mío es más importante que cualquier cosa), nos llevará a un retroceso evolutivo. Pues nunca sabremos en un linchamiento público, los motivos, las necesidades, la realidad, la falta de capacidad intelectual, la falta de educación, la infancia, los miedos, etc… de quien nos robó o golpeó.

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Foto de eldinamo.cl

Hoy tenemos frente a nuestros ojos el fenómeno del castigo físico, psicológico, sexual (desnudar a alguien en la calle), o de cualquier otra índole que se aplica de manera pública a un sujeto acusado por otro de cometer algún delito. De eso voy a hablar ahora, no de una defensa al robo o una defensa a la falta de castigo, sino sobre los violentos ajusticiamientos públicos que se están desarrollando en nuestra sociedad.

Invito a separar los planos. Un mismo tema tiene múltiples planos de observación y reflexión. Aclaremos. La delincuencia no es buena, no estoy de acuerdo con ella y a las personas que les causan daño a otras, se les debe castigar con la reducción de su libertad o mediante la compensación económica de los daños causados. Dejo bien en claro entonces, que no me gustan los delincuentes y tampoco defiendo lo que hacen. No defiendo el robo y tampoco la falta de castigo.

También es importante entender que existen varios tipos de delitos en nuestras leyes. El robo es uno de ellos. Pero estaremos de acuerdo que no todos los robos son iguales. Algunos robos se comenten sin violencia a otras personas (como robo en lugar deshabitado), otros son con fuerza (como un lanzado) o con violencia (como una agresión física). Otros delincuentes roban y asesinan, algunos estafan usando puestos de poder, otros malversan fondos públicos, etc. Es por ello que cuando hablamos de un delincuente y de la necesidad de justicia, debemos antes entender que cada robo tiene su contexto. Y no me voy a extender en lo que se refiera a la realidad social, educativa, cognitiva y/o psíquica de los delincuentes. Pues entiendo que las personas, en general, comprenden que la falta de educación y la marginalidad reproducen seres sociales alejados de los códigos del “mundo de bien”, en que suponemos nosotros pensamos vivir.

Pensemos por algún momento las consecuencias de que las personas, en su sensación de injusticia e impunidad en relación a la delincuencia que ocasionan los pobres, comenzaran a ignorar seriamente el papel de las policías y de la justicia formal. Veamos, un ejemplo. Un joven de 16 años, que sobrevive robando a otros sus cosas, es detenido en la calle luego de quitarle un teléfono a un desconocido. Éste menor de edad es atrapado por una muchedumbre, y reducido, es decir, no tiene posibilidades de escapar y tampoco de agredir a nadie más. Y luego una masa de personas enojadas, airadas y rabiosas de la injusticia que perciben día a día, toman la decisión que una paliza pública es una herramienta útil para que ese joven “aprenda” a no robar más. Entonces una docena de adultos le pega patadas y combos mientras éste menor está amarrado de manos y pies a un poste, desnudo y atado con plástico. Hay niños presentes aprendiendo sobre cómo se hace justicia cuando algo nos parece que la requiere. Hay personas riéndose y tomando fotografías del menor ensangrentado que pide perdón y misericordia. Hay otros alentando a los que le pegan, incitando a causarle más daño. Incluso algunos opinan que hay que dejarlo inválido, cortarle la mano y por qué no, quitarle la vida, por robar un celular de $100.000. La escena termina con este delincuente adolescente sangrando, desnudo y humillado e una calle pública, sin que nadie lo entregue a carabineros, pues las personas una vez cansadas, se fueron sin denunciarlo. La justicia se hizo presente con el linchamiento público.

Ese es el fenómeno en discusión. La justicia mediante la violencia física, sexual y psicológica en la vía pública, sin juicio previo, sin defensa alguna para el acusado.

En algún momento la civilización humana pensó que los castigos públicos (apaleos, latigazos, guillotinas y sogas al cuello) eran una manera poco civilizada y poco efectiva de tratar los problemas delictuales o de justicia ordinaria.

Pensemos por un momento, un celular de $100.000 podría ser el mismo monto de un foco de un automóvil quebrado por un chico de buena familia, que enojado, se lo rompe a otra persona. ¿Qué hacemos? Bajo la lógica expuesta, podríamos nosotros buscar la solución callejera, podemos tomar a ese joven, desnudarlo, darle de palos y puños, inhabilitarlo de por vida mental y físicamente, y luego dejarlo tirado en el suelo. ¿Podría haber justicia ahí?

Algunos dicen que sí, que la ley del Talión es lo mejor, esa que se aplicaba hace unos 2000 años atrás, la que mutilaba al delincuente y lo incapacitaba de por vida a hacer cualquier cosa para vivir.

Para finalizar, personalmente pienso que las personas educadas y decentes, que dicen tener altura moral para exigir justicia contra un delincuente, son las que deben mostrar mayor diferencia con la conducta que reprocha. Se llama exponer el ejemplo para poder exigirle a otro. Si un profesor miente, no le puede exigir honestidad a su alumno. Si un padre trata mal verbalmente a su hijo o hija, no tiene altura moral para reprender a su hijo o hija por ser violento verbal. Y lo mismo pienso de los delincuentes, es la sociedad que exige respeto la que debe actuar bajo las normas del respeto, incluso con quienes han violado nuestro respeto. Pues ahí se genera la estatura para exigir. Me es impactante, sí, así es, me impacta que muchas personas valoren a tal punto sus bienes, que hasta matarían a otro por un televisor o auto propio, pues las cosas que uno tiene, al parecer adquieren más valor que la vida de otro. Incluso muchas personas arriesgan sus vidas por un celular robado, y por lo mismo, también están dispuestos a matar la de otro por el objeto.

Concluyo diciendo que me avergüenzo de todas las personas que consideran que torturar a un menor de edad en la calle es la forma más inteligente y evolucionada que tenemos para darle a ese joven una lección de vida… como si su vida ya no estuviese llena, desde su más tierna infancia, de clases con puños y humillaciones.

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Foto por prensa PH

El paro se mantiene y el conflicto se ha ido poniendo más complejo aún. ¿En qué situación se encuentran actualmente los profesores en paro?

En lo concreto, está difícil sostener el paro eternamente. Ya hay lugares donde han decidido hacer un repliegue, pero en esos lugares se ha entendido que es un repliegue momentáneo para recuperar fuerzas y retomar la lucha a inicios del 2015, mediante distintos tipos de movilización y no necesariamente con un paro indefinido. Pero además de eso, la gente está bastante consciente de que el movimiento forzó al gobierno a mejorar los dos puntos mezquinos que firmó Gajardo, una mejoría insuficiente todavía para lo que se necesita, pero si hoy día hay un avance es única y exclusivamente mérito del movimiento y de la lucha que se ha dado. Entonces es claro que la gente entiende y valora lo que se ha hecho y lo que se ha logrado a partir de los esfuerzos de los profesores y de su movilización.

Durante esta semana se estuvieron reuniendo con distintos parlamentarios, ¿con quiénes se han reunido y qué resultados han obtenido de esas conversaciones?

Básicamente nos reunimos con los presidentes de la comisión de Educación, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, donde les hicimos ver cuál era nuestra visión del conflicto, cuál era la salida según nuestro entender, que pasa porque el gobierno de una respuesta mejor a los cinco puntos de la agenda corta y luego eso se consulte al conjunto de los profesores. Les explicamos porqué la consulta es muy importante, en el sentido de que la gente no está disponible a que se le pase a llevar y a que unos pocos decidan por el conjunto. Muchos de esos sectores entendieron que Gajardo ya no es un interlocutor que sea representativo del profesorado y en ese sentido, se han abierto espacios. A mi parecer, entendieron nuestra posición y se comprometieron a hacerle llegar nuestro punto de vista al gobierno. De cualquier manera, esto fue un avance importante. Generamos ese espacio y obtuvimos el reconocimiento de que el profesorado tiene una disidencia fuerte y activa. Eso es lo que ocurrió en estas reuniones.

También nos juntamos con Gabriel Borch, quien se comprometió a apoyarnos completamente ante todos los trámites legislativos que puedan venir, acogiendo nuestras propuestas. Y también, otros profesores de regiones, se reunieron con los parlamentarios de sus distritos. Hubo un grupo de colegas que se reunió con la bancada DC, hay gente en la XIII región que tuvo interlocución con el Senador Navarro. Y con esto no estamos diciendo que tenemos plena confianza en la clase política, sabemos que muchas veces no son de confiar, pero sí creemos que el movimiento ha forzado que ellos reconozcan que este movimiento existe.

A estas alturas, ¿qué expectativas tienen del gobierno?

El gobierno se mantiene obtuso, intransigente y sigue cometiendo el error de imponer un acuerdo que no tiene legitimidad entre los profesores. Se está agudizando el conflicto y por lo tanto también la lejanía de los docentes con el gobierno y sus políticas.

Nosotros vamos a seguir insistiendo en nuestras demandas que son justas, vamos a seguir insistiendo en la mejoría de los cinco puntos. Esto quiere decir, que si el gobierno no nos acoge, nos nos escucha, vamos a ocupar los espacios parlamentarios para seguir insistiendo en eso. Lo que está claro, es que si el gobierno no mejora lo que ha planteado y no mejora el procedimiento, el conflicto va a seguir vigente y va a reaparecer en un tiempo más. Porque no sentimos que esto se haya resuelto y ni que el conflicto esté solucionado.

CARTAS al DIRECTOR

11 de diciembre de 2014

Las encuestas y el bar de la Guerra de las Galaxias

JoaquínArduengo

Por Joaquín Arduengo, vicepresidente del Partido Humanista

Señor Director:

Hay diversas interpretaciones respecto de las Encuestas CEP y Adimark, en cuanto a que el 54% de la opinión pública considera que el gobierno de Michell Bachelet ha actuado con debilidad. Por otra parte, el hecho de que un 56% cree que ha actuado sin destreza y habilidad, reflejando estos índices una fuerte crítica a la conducción del gobierno.

Por supuesto hay diversas interpretaciones que a mi juicio resultan bastante tardías. Pareciera que la comprensión del proceso político en Chile siempre llega con un cierto retraso. Los analistas en general son muy buenos para interpretar resultados conocidos, pero muy poco proclives a proyectar las cosas a futuro, probablemente porque hay una cierta incapacidad para moverse más allá de los límites de los establecido.

Por ejemplo, se atribuyen los resultados a la “falta de definiciones de las propias propuestas del Gobierno, en cuanto a las reformas que ellos se plantearon”. No veo qué hay de sorprendente en esto, porque la indefinición está en la raíz de lo que ha sido la Concertación, ahora llamada Nueva Mayoría. Se trata de un fenómeno de arrastre. Aylwin ya había establecido la estructura formal con que se mueven, su histórica “justicia en la medida de lo posible” mostraba en su raíz el miedo a establecer una ruta clara y definida, en ese entonces en referencia a los derechos humanos. Recientemente la misma Sra. Bachelet, durante la última campaña electoral, establece una síntesis de indefinición con su célebre “paso”.

Se ha llevado al pragmatismo hasta el borde, creyendo que con esto podría dar respuestas fraccionadas, de tal modo de dejar contentos a moros y cristianos, a derecha e izquierda, que conviven entre cócteles y aceitunas, conformando una suerte de bar de la Guerra de las Galaxias, con la distinción de que tanto unos y otros se han embriagado en el sostenimiento de un poder que, por cierto, está muy lejos de las necesidades de la gente y demasiado cerca de los negocios y de la dependencia de la banca.

Si hay algo que ha caracterizado a los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría es justamente la aversión a los lineamientos ideológicos que conviven en ella. No se piensa, solo se trata de dar respuesta para que todos estén felices. Este gobierno y sus sostenedores debieran atender la adicción al Prozac político que vienen arrastrando hace años.

El neoliberalismo, una suerte de Titanic construido durante la dictadura, hace rato que chocó con ese iceberg que ha flotado desamparado en el mar, como lo ha sido hasta ahora nuestra democracia, y está haciendo agua por todos lados, sólo que no tienen suficientes botes salvavidas, porque creyeron ingenuamente que eran indestructibles. Cuando se habla entonces de la “división interna”, no se está hablando de otra cosa de quién se salva o quién se hunde en el mar gélido de la desconfianza ciudadana.

​​La otra atribución que hacen los analistas se refiere al mal manejo comunicacional respecto de las decisiones que se toman, esto parece un chiste repetido. No conozco ningún gobierno que no haya llorado su falta de lenguaje, que no es otra cosa que la incapacidad para entender a la ciudadanía en sus demandas. En los extremos, cuando la metida de pata se escapa a los márgenes normales, se recurre a que han sido “sacados de contexto”, cuando en realidad viven fuera de contexto permanentemente.

Entonces es difícil imaginar que el índice de aprobación sea cada vez más bajo, aún un poco alto en un 43%. Si las encuestas pudieran leer correctamente la percepción de la gente, en realidad el cuadro sería casi para llorar.

Por supuesto hay justificaciones, por ejemplo, respecto de la inflación en los productos básicos “que ha golpeado a la clase media”, probablemente porque a ella no se le puede responder con subsidios miserables como se hace con los sectores más desposeídos. Se habla también de “un gabinete débil” y reformas mal evaluadas. No queda claro por qué se habla de reformas, cuando en realidad se trata de intentos mediocres para mejorar en algo los abusos que sufre la clase trabajadora, pero dejando intactos los intereses cuyo hilos manejan los verdaderos sostenedores del poder económico y social en Chile. Basta mirar la reforma tributaria, que se cocinó literalmente con el presidente de la asociación de bancos.

Lo mismo ocurre con la reforma educacional que en su discurso pretendía mejorías en la calidad y un fortalecimiento de la educación pública y que en los hechos está resultando, como todo, en un paquete que no cambiará nada porque los recursos del Estado seguirán siendo transferidos, con distinta cosmética a los sostenedores, aunque hay que decir, un poco menos, porque en realidad se habían precipitado al porcino en meterse tales recursos a los bolsillos.

Ni que decir respecto de alguna reforma decente al sistema de pensiones, ahí están todos calladitos, no van a hacer absolutamente nada. Y cómo habrían de hacerlo si las AFPs está llenas de directores que fueron ministros de la Concertación. Podemos seguir con el agua, la minería, el medioambiente y otras cuantas en que no van a hacer absolutamente nada, porque están lucrando de todo a expensas de todos los chilenos.

La única manera de que se descompriman las cosas, no es modificar el rumbo, sino salirse definitivamente de un sistema que ya no da abasto para el cumplimiento de nada, porque el traslado de recursos ha sido tan formidable que ni con una “Gobiernatón” lograrán que el poder económico salve la situación descalabrada a la que hemos llegado.

Así que ¿qué sorpresa puede haber en que solo el 10% se identifica con la Alianza, el 22% con la NM y el 57% con ninguno de los dos? Es decir, ambas coaliciones con un nivel de representatividad humillante.

Ojalá en algún momento aprendamos que no estamos en épocas de salvadores mesiánicos, sino de la necesidad de llevar todo a la participación social, a la consulta, en definitiva a una Asamblea Constituyente para que se enteren de una vez por todas cómo queremos vivir los chilenos y entiendan que todo lo que está ocurriendo es simplemente una desconexión absoluta entre la gente y el mal llamado “poder político”.

Hay que aceptar que pasó el tiempo de los realities y ya nos tienen a todos más que aburridos, porque en definitiva no han hecho nada de nada para mejorar la situación de Chile desde el término de la dictadura, excepto “hacer todo en la medida de lo posible” y “pasar” cuando no tienen el pauteo que impone el poder económico.

Joaquín Arduengo,

Vicepresidente del Partido Humanista

 

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